lunes, 31 de agosto de 2009

Viajar en Carretera


The Road

Viajo, en mi camioneta,
a veces una cherokeee, a veces una tradicional
me hace transportarme, por pequeños instantes
a un escenario virtual que solo yo entiendo
acompañado de mis cigarros, y mis discos viejos
lo extraño de inusual de estar montado
en un montón de chatarra, que te hace tan feliz
como el simple hecho de sonrerir.

a ser el último día de agosto, me hago como el recuerdo este que suelo tener cuando enciendo un cigarro, un mismo escenario, una misma gente, todo evocado a esta transparente experiencia de poder oler el aire fresco del campo, de la risa y llanto de los amigos, y por qué no, de el olor a tabaco puro que de vez en cuando se convierte en el pequeño tope de las mejores ilusiones y recuerdo que siempre podrás recordar con el mejor de los anhelos. Sinceridad?, claro, creo que he sido muy sincero conmigo, y muy poco con los demás, será a caso que estoy aprendiendo a conocerme?. La mejor situación para poder comprender toda esta ola de emociones llega a ser la misma sensación que sientes cuando te das cuenta que muchas veces ya nada importa más que dios y tú, Me siento en el coche, y respiro aire de rutina, de volver cada siete dias a cambiar de escenario, a desvestirme y a acostarme para someterme a esos rigidos sistemas que tanto me llegan a pretar pero que a su vez me hacen sentir dentro de esa atmósfera que tanto la gente anehla en entrar. Me cuesta pensar, me cuesta escuchar pero lo que me cuesta aún más es tener palabras para entender, el mañana, el pasado, y el ahora. creo que si no fuera por tener bajo la manga infinitos manejos de malos tratos y un montón de quejas desohonestas de gente tan cercana a tí, no sería el mismo. Pero que dá, me quiero cerrar, y me quiero empezar a abrir pero a poquito, no hacer tanto ruido pero tampoco volverme el invisible entre tanto aparador en esta calle de carnaval, esa con gente maquillada y bolsas caras que desfila por las calles de esta y cualquer ciudad.

Pero me vuelvo a mi rio, siempre termino amando a esas pequeñas cosas que me han hecho sentir tan bien por años, me regreso a amar a la gente que siempre amé, y a la que amo en mi ahora, por que siempre es bueno tener algo para no pescar frio en la noche, frente a la fogata, a ese espacio oculto y misterioso que sin pedirlo siempre tendrá un lugar especial para tí.

Me voy a daptando a esta nueva gente, a este nuevo Arturo, y me siento feliz que halla cogido el ritmo, y que siempre mantenga el tipico espíritu de un tipo medio loco por la música, por su familia, sus amigos, y las cosas que siempre ha amado.

y me subo a mi camioneta con el disco de mi amor platónico.